RESEÑA

Carrera para piano y violín
Adriana Bernal
adriana_bernal76@yahoo.com.mx

 

"Somos la curva de un río que viene desde lejos y que no se detendrá después de nosotros (...) A veces, no hacemos más que concluir trabajos que otros terminarán por nosotros (...) Todo movimiento tiende a la inmovilidad y sólo es hermoso el caminar que lleva hasta uno mismo..." Es la premisa sobre la cual la partitura de la razón de Ultimo Parri, un niño con "sombra de oro", va escribiéndose en Esta historia (Anagrama, 2007), la más reciente novela de Alessandro Baricco (Turín, 1958), y la cual cierra el círculo metapoético de su más reciente narrativa ( City y Sin sangre ), donde los acordes de la violencia in crescendo conforman la melodía del alma humana contemporánea.

Esta historia comienza con el siglo. Es 1903 y Libero Parri --padre de Ultimo-- ha decidido vender todo su patrimonio (23 vacas) e invertir el dinero en crear el Garage Libero Parri, un pequeño taller en el que se repararán automóviles, aun cuando éstos apenas y están presentes en el cotidiano, sin embargo, aquella "ocurrencia" le ha venido tras la famosa carrera París-Madrid. La aventura ha comenzado. Ultimo, quien apenas tiene cinco años, ha visto pasar los autos a unos cuantos metros, sobre la colina: "Déjame ir a ver el sueño, la velocidad, el milagro, no me detengas con una mirada triste, esta noche déjame vivir ahí mismo, en el límite del mundo, sólo esta noche, luego volveré", ha oído decir a su padre una noche, aquella en que conoció al Conde D'Ambrosio, quien cambiará la vida de los Parri para siempre --y no es eufemismo.

Sin embargo, si ésta fuera una historia de coches, o una biografía común, parafraseando a aquel Baricco de Seda , esta historia no valdría la pena ser contada. Va mucho más allá, es la sinfonía de la existencia del alma humana, de la particularidad de la vida. La historia de la lejanía. De la espera. Del recuerdo. Pero sobre todo del destino. De su razón y su deseo. Del deseo y sus silencios. Silencios tristes, deseantes. Una historia que es muchas historias de una historia llamada Ultimo Parri, quien confirma la tesis gassetiana de que no somos naturaleza. Es cada párrafo una línea recta y cada personaje una curva. Cada ambiente una pista y la atmósfera una Fantasía para piano y violín en Do , claro homenaje a su melomanía y en esta ocasión a Schubert, lo cual es una característica esencial en la prosa del autor italiano.

Apenas las primeras curvas: "Si amas a alguien que te ama, nunca desenmascares sus sueños..." fueron las palabras sabias del conde D'Ambrosio a Florence --madre de Ultimo-- una noche de invierno, misma en la que Ultimo, a sus cinco años, entendió el sentido de existir para después caminar hacia la concreción de la hasta entonces apenas "idea". Vendrá al poco tiempo un accidente en la pista y su padre quedará lisiado. Su madre embarazada. Un misterio. El misterio mismo de ser Ultimo Parri. Un viaje en motocicleta, en línea recta...

Ultimo, a los 19 años, estará en combate en la Batalla de Caporetto, uno de los episodios más sangrientos de la Primera Guerra Mundial, y a pesar del cansancio y la soledad, su mente no se extraviará de su idea. Trazos matemáticos. Espacios. Fuga. Crueldad. Será la trinchera --y toda la metáfora que en sí misma la palabra encierra-- aquello que le permita seguir adelante para, años después, conocer a Elizaveta: juntos recorrerán los pueblos de Estados Unidos, ella con la finalidad de "corromper familias", al venderles pianos y darles clases gratis, él afinando y componiéndolos. ¿Amor al que se llega antes de tiempo, demasiado tarde, fuera de tiempo o sin tiempo? Corazones fracturados, deseosos de amarse y temerosos de decírselo. De intentarlo. Parecen tristes, pero no lo están, sólo están lejos. Porque mientras uno espera el otro recuerda, y viceversa. A veces, ausentes del otro, ambos esperan, ambos recuerdan y por lo mismo no pueden estar. Es este momento el clímax. Las cuerdas del piano se rompen. Se desea un deseo. Se toman decisiones. Se pierden mutuamente. Mas en esta curva se trazará la más bella silueta de mujer y se le recorrerá en plenitud.

"Todo camino es circular, y demasiado densa la niebla de nuestro miedo...", mas el motor de ese coche de carreras, de ese Jaguar Plateado con un círculo rojo cuyo interior está marcado con el número 111 tiene una misión: encontrar a Ultimo. Cueste lo que cueste. Encontrar la pista de Ultimo. Amándolo. Amarlo quizá como no quiso amarlo cuando pudo. Entenderlo. Conocerlo. Disfrutarlo al entenderlo. A pesar de que sea tarde. Construir un sueño roto, para de-construirlo. Hallarlo en los vestigios de aquello que fuese una pista de aterrizaje, la última. Que quizá sea la primera. El permiso para conocer. Perder el miedo. Re-conocer al amor. La espera. La espera del amor y el deseo de que el amor espere. El amor que espera ser esperado para amar al amor. Al amor de Ultimo. El Ultimo Amor que fue el Primero de Ultimo...

Ultimo Parri piloteando su carro sobre el diseño consciente de una vida, trazada en la poesía misma del vivir y con la matemática de la ilógica experiencia, circundar por la espera y correr por ella, tal y como la percibió de niño: "Una carretera como nadie se la haya imaginado nunca...que acaba donde empieza...No llevará a ninguna parte porque llevará hasta sí misma y estará fuera del mundo y alejada de cualquier posible imperfección...la diseñaré yo y, ¿sabe qué le digo?, la haré lo suficientemente larga como para que quepa toda mi vida, curva tras curva, todo lo que mis ojos han visto y no han olvidado. Nada se perderá, ni la curva de un crepúsculo, ni el pliegue de una sonrisa. Todas y cada una de las cosas no habrán sido vividas en vano, porque se convertirán en tierra especial, y en dibujo sempiterno, y en pista perfecta..."

Una carretera con 18 curvas. Un trazo perfecto. Matemático. Lógico y matemático. Puntual, sutil y cargado de símbolos e interpretaciones --propias para un ensayo aparte-- sobre la figura paterna, ya esbozada en sus dos obras anteriores. Una shubertada exquisita, con los guiños acostumbrados del autor, tanto a su obra previa como a los escritores americanos, esta vez, a Roth y a Capote. Un homenaje al siglo y al dolor. Un largo aliento sinfónico tejido en hilo seda de la literatura contemporánea: "Somos   la curva de un río que viene desde lejos y que no se detendrá después de nosotros (...) A veces, no hacemos más que concluir trabajos que otros terminarán por nosotros (...) Todo movimiento tiende a la inmovilidad y sólo es hermoso el caminar que lleva hasta uno mismo..."

FICHA

ALESSANDRO Baricco, Esta historia, Anagrama, col. Panorama de Narrativas, Barcelona, 2007, 317 pp.