Diego
Carcedo presentó en Israel su libro sobre el Schindler mexicano

El periodista
y escritor Diego Carcedo presentó en Israel su libro "El Schindler
de la Guerra Civil" española, basado en la vida de Porfirio Smerdou,
un cónsul mexicano que salvó a centenares de personas de ambos bandos
de la contienda.
Presidente
de la Asociación de Periodistas Europeos y conocido igualmente por
su carrera periodística en Radiotelevisión Española, Carcedo impartió
una disertación en el Instituto Cervantes de Tel Aviv, en el marco
de un ciclo sobre la Guerra Civil española (1936-1939).
El autor se
centró en ese libro, publicado en distintas ediciones y que lleva cuatro
años en circulación en España y México, para abordar uno de "los
capítulos más desconocidos y olvidados, que fue el estallido de la
Guerra Civil en la Málaga del 36, donde el golpe no triunfó inicialmente",
explicó.
Smerdou, al
que el autor califica como "hombre de izquierdas", ayudó
a salvar de la muerte primero a personas de la derecha, aristócratas
y religiosos, para luego cobijar a republicanos cuando se recrudeció
la represión de los nacionalistas.
Nacido en Italia
en 1905 pero de padres mexicanos, este diplomático arriesgó su vida
y puso en peligro su profesión para salvar a "alrededor de 550
personas amenazadas en medio del caos de los anarquistas que mantenía
el terror en la ciudad" de Málaga.
Carcedo conoció
al propio Smerdou cuando éste contaba con 97 años, aunque gozaba de
"una memoria prodigiosa" y le confió sus experiencias de
vida, de las cuales dijo "inicialmente desconfié".
El encuentro
se produjo gracias a que Smerdou le escribió una carta felicitándole
por su libro "Un español frente al Holocausto", que narra
las peripecias del también diplomático Ángel Sanz Briz, que salvó
a más de 5.000 judíos húngaros de morir en los campos de concentración
nazi.
Autor asimismo
de "Neruda y el barco de la esperanza", que relata la historia
del salvamento de miles de exiliados españoles de la Guerra Civil abordo
del carguero Winnipeg, Carcedo reconoce su especial predilección por
las vidas de aquellas personas que en distintos conflictos bélicos
se arriesgaron para salvar vidas humanas.
Antes de su
disertación en Tel Aviv, el autor manifestó que Israel "es un
país que ha sufrido mucho y está sufriendo mucho, conoce muy bien
los aspectos de la intolerancia, saben lo que fue el Holocausto y lo
que fue la bestialidad de militares y políticos".
Quizá por
eso, apunta, "hay una sensibilidad muy especial para estas historias
ya que muchos (judíos) viven gracias a actuaciones" como las que
protagonizan los personajes de sus libros.
EFE.
DIEGO
CARCEDO
El periodista asturiano ha escrito los siguientes libros:
NERUDA
Y EL BARCO DE LA ESPERANZA
La historia del salvamento de miles de exiliados españoles de la guerra
civil.
El joven poeta vio cumplido su sueño: ver partir el barco de la
esperanza camino de la libertad.
"SCHINDLER"
DE LA GUERRA CIVIL (EL)
SAENZ
DE SANTA MARIA. EL GENERAL QUE CAMBIO DE BANDO
Un General asturiano.
23-F
LOS CABOS SUELTOS
Comentarios del libro
Es el gran misterio pendiente de nuestra democracia: qué sucedió realmente
detrás del esperpento de Tejero entrando en el Congreso, de los tanques
en Valencia, y a punto de salir en otras capitales, de esas horas interminables
en la noche del 23 de febrero de 1981, hasta que don Juan Carlos finalmente
apareció en pantalla de madrugada y los sublevados se entregaron en
la mañana del 24.
Son muchas las interrogantes que dejó el juicio a los golpistas del
23-F. Han tenido que pasar veinte años para que un periodista y escritor
de la talla de Diego Carcedo haya podido atar «Los cabos sueltos»,
y ofrecer por fin una investigación que permite reconstruir no sólo
lo que sucedió realmente, sino todo lo que se ocultaba tras las bambalinas
de esa amenaza contra la democracia en nuestro país.
Escrito en un estilo vibrante, con el ritmo de un guión cinematográfico
y todo el rigor del historiador más exigente, «23-F. Los cabos sueltos»,
es una lectura imprescindible para los que quieran conocer la verdad
de ese punto negro de nuestra transición.
UN
ESPAÑOL FRENTE AL HOLOCAUSTO
Comentarios del libro
¿Qué puede hacer un joven diplomático, al que han dejado solo en
la embajada de la España franquista en Hungría, cuando contempla la
deportación y la matanza masiva de los judíos por los nazis? Ésa
es la pregunta que atenazaba a Ángel Sanz Briz, testigo horrorizado
del Holocausto, la peor vergüenza de la historia de la humanidad.
Diego Carcedo lleva al lector al Budapest de la Segunda Guerra Mundial,
y le hace contemplar junto con Ángel Sanz Briz esa brutal situación
en la que cientos de miles de personas eran sacadas de sus casas y trasladadas
a los campos de concentración para ser asesinadas. Con miedo, sin duda,
pero también con enorme valentía, Sanz Briz va rescatando, uno a uno,
a miles de judíos. El autor describe además con el mayor rigor histórico
esta durísima época del pasado inmediato de Europa.
La gesta de Ángel Sanz Briz fue reconocida por el Parlamento de Israel
que en 1991 le otorgó el título de "Justo de la Humanidad".
Su nombre figura en una lista de honor junto a los de otros héroes
como el alemán Schindler, protagonista de la famosa película de Steven
Spielberg.
FUSILES
Y CLAVELES
DIEGO CARCEDO. Nació en Cangas de Onís (Asturias) el 24 de marzo de
1940.
Licenciado en Ciencias de la Información, es conocido sobre todo por
su carrera periodística en RTVE, primero como enviado especial por
los cinco continentes, luego como corresponsal en el extranjero -en
Portugal y Estados Unidos- y más tarde como ejecutivo desde diferentes
puestos: director de los Servicios Informativos de Televisión Española,
gerente de Relaciones Internacionales, director de Radio Nacional de
España o consejero de Administración.
Pero hace otras muchas cosas en el periodismo y en la vida. Su problema,
nunca se cansa de repetirlo, es que le gusta casi todo -desde leer,
escuchar música y pescar hasta perderse por el campo o adentrarse en
Asia a compartir la miseria de otros pueblos- y casi no hay nada que
le sea ajeno. Asegura que aunque duerme poco, los días de veinticuatro
horas se le quedan cortos para hacer todo lo que quiere hacer, contrariedad
que le mantiene siempre agobiado y con una sensación relativa de insatisfacción.