El cuestionario Proust

al modo de Beto Buzali

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con nuestra invitada:

 

 

Eve Gil

 

 

 

¿Cuál es tu idea de “la felicidad perfecta”?

Estoy convencida de que la felicidad no existe, menos la perfecta, porque uno siempre pide más y más. Los budistas describen la verdadera felicidad como dejar de desear. La felicidad es un instante: la satisfacción de estar haciendo lo que uno más disfruta o perder la noción del tiempo con una buena lectura, todo ello mientras saboreo un delicioso café capuccino. También es hacer el amor, reír junto con mis hijas (mi momento más feliz fue la primera vez que fuimos las tres al cine, a ver Los Simpsons, y mi hija pequeña, que tiene un problema neurológico y nunca había ido al cine, lejos de asustarse, estaba muerta de la risa: conservo las entradas de ese día como un tesoro).

 

¿Cuál es tu mayor temor o miedo?

Mis miedos son inexplicables. Pudiera decirte que “a la muerte”, pero es un miedo compartido con el resto de los seres humanos, tatuado en el inconciente. Me da miedo la gente ociosa: “la ociosidad es la madre de todos los vicios”

 

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

Trabajar con enorme seriedad un blog –La Trenza de Sor Juana- que no me aporta ninguna ganancia económica pero me regala lectores maravillosos que se han convertido en amigos y amigas entrañables.

 

¿Cuál crees que fue o sería tu mayor desdicha?

Que alguno de mis seres queridos sufriera o se enfermara y/o que algo me impidiera leer o escribir.

 

¿Cuál es tu mayor defecto?

Soy muy explosiva (en la primaria me decían Hulk).

 

¿Cuál es el defecto que no perdonas en los demás?

La mezquindad.

 

¿En qué ocasión mentiste?

Realmente miento muy poco. De niña era mitómana patológica: me inventaba amiguitos y hasta nombres porque el mío no me gustaba –me hice llamar “Marina” y “Karen”-, pero se me quitó en cuanto pasé por los rigores de la adolescencia y descubrí que la verdad era más subversiva. La única vez que recuerdo haber mentido, recientemente, fue cuando me vi atrapada en una situación harto embarazosa, rodeada de académicos de pipa y guante que no pueden concebir que alguien que ha escrito tantos libros no tenga un doctorado en La Sorbona, así que cuando alguien simplemente me preguntó: ¿Cuál es su especialidad, doctora? (con trabajos llego a licenciada), simplemente respondí: narrativa femenina de la Edad Media. Con eso tuve para impresionarlos y que no me preguntaran más (aunque estaba dispuesta a responder)

 

¿Cuál es el ser humano que merece tu desprecio?

El político o el empresario que teniéndolo todo a su favor para paliar el hambre de su pueblo, utiliza su poder solo para beneficio propio.

 

¿Quién es el personaje histórico con quién más te identificas?

Hay dos, uno literario y otro no tanto: Sor Juana, en primer lugar, porque supo nadar contracorriente en un mundo donde no existía cabida para una mujer en los círculos intelectuales. En segundo, Guillermo el Conquistador, primer rey de Inglaterra. Entre más le decían: “no eres nadie, solo el bastardo de un duque y de una lavandera, confórmate”, mayor empeño ponía en ceñirse la corona de un reino que por derecho le correspondía. Siempre he querido escribir su historia, es fascinante.

 

¿Cuál sería el talento o habilidad que te gustaría tener?

Cocinar. Presiento que me estoy perdiendo de algo muy terapéutico, sobre todo, de la oportunidad de otorgar felicidad a quienes me rodean.

 

¿Cuál consideras tu mayor éxito?

Ejercer el oficio que nadie quería que ejerciera y que todo mundo se confabuló para que lo dejara: escritora. Lo demás (las ventas, la popularidad, la aceptación, la crítica) es relativo.

 

¿Cuándo y dónde fuiste o eres realmente feliz?

Soy feliz en momentos como este, por ejemplo, cuando pienso y escribo, necesariamente en ese orden. Respondiendo de modo más general, te diría que mi infancia en un enorme departamento de la Colonia Roma, lleno de recovecos y closets fue mi etapa más feliz.

 

¿Si pudieras cambiar algo de ti, qué sería?

Mi temperamento explosivo y mis patitas.

 

¿En dónde te gustaría vivir?

Dentro de México, elegiría Jerez, Zacatecas para vivir

Fuera de México: Santiago de Compostela, en España.

 

Si después de muerta regresaras como personaje u objeto, ¿cuál o qué quisieras ser?

Quisiera ser una escritora más favorecida por las circunstancias… o actriz shakesperiana, o de Broadway.

 

¿Si fueras un libro, cuál serías?

La Biblia, ciertamente no.

Después de horas de pensarlo: sería Niebla, de Miguel de Unamuno.

 

¿Si fueras un animal, cuál?

Pato mandarín, animales sagrados para los orientales, algo así como las vacas para los hindúes. Medio holgazanes, mimados, majestuosos pero mansos. Únicos patos con penacho.

 

¿Cuál es tu ocupación o entretenimiento favorito?

Además de los evidentes (leer y escribir), ver cine, una buena charla, platicar y jugar con mis hijas, a veces dibujar.

 

¿Cuál es tu posesión más valiosa?

Posesión material: mi biblioteca y mis libretas (soy coleccionista de libretas, estoy considerando seriamente hacer un museo de la libreta).

 

¿Cuál crees que sea el rasgo de tu personalidad que mejor te define?

Soy muy trabajadora. Nadie se explica cómo hago tantas cosas. Pero, mucho ojo, la mayor parte de lo que hago es puritito amor al arte.

 

¿Quiénes son tus escritores favoritos?

Flannery O´Connor, Emily Brontë, Murasaki Shikibu, Yoko Ogawa, J.M Coetzee, Oscar Wilde, Michel del Castillo, William Shakespeare, Jorge Luis Borges, Reynaldo Arenas, Anna Kavan, Miguel de Unamuno, Elfriede Jelinek, Margaret Atwood, Virginia Woolf, Luisa Valenzuela, Haruki Murakami, Unica Zurn, Pearl S. Buck, Yasunari Kawabata, Marguerite Yourcenar, Mario Vargas Llosa, Ursula K. LeGuin, Inés Arredondo, Milorad Pavic, Kobo Abe, Paul Auster, Sergio Pitol, Isaac Asimov, Carmen Boullosa, Roberto Calasso, Danilo Kis, Dante Alligheri y Roberto Bolaño.

 

¿Quiénes son tus artistas favoritos?

Artistas, en el sentido más amplio del término: Jacqueline Du Pre, Delacroix, Botticelli, Mozart, Eric Satié, María Callas, Marlon Brando, Bette Davis, Shonei Imamura (director de cine), Peter Greenaway, Bernardo Bertolucci, Guillermo del Toro, Jane Campion (directora de cine), Imogen Cunningham (fotógrafa), Björk, Isabelle Huppert, Russell Crowe, Gary Oldman, Ute Lemper, Michael Nyman, Remedios Varo, Leonora Carrington... y, ni modo, los de mi adolescencia: Duran Duran, U2 y Madonna.

 

¿Quién o quiénes son tus héroes de la vida real?

Mis héroes y heroínas son aquellos que defienden la verdad, a costa incluso de sus propias vidas. Pienso, por ejemplo, en las periodistas Lydia Cacho y Anna Politskovskaya, o la diputada somalí Ayan Hirsi Ali y la médica Nawal El Saadawi, que han denunciado la barbarie contra las mujeres en ciertos sectores del Islam. Mi héroe-héroe, en toda la extensión del término: Salvador Allende. La verdad puede ser subjetiva, pero no por ello deja de ser Verdad. En este sentido mi “héroe” es Andrés Manuel López Obrador. Tiene muchos pantalones. Se necesita ser de acero para soportar tantas pedradas sin tambalearse. Sin duda el hombre más temido de México. Mis respetos.

 

¿Quién o quiénes son tus héroes de la ficción?

Hester Prynne, Orlando, Jane Eyre, Emma Zunz, Scherezada, Drácula, Heathcliffe, Hamlet, el príncipe Genji, Noys (de El fin de la eternidad, de Isaac Asimov), la doctora Susan Calvin (también de Asimov), Alexis (el de Yourcenar), Julien Sorrell, Nazarín, Levine (de Ana Karenina), Arturo Belano.

 

¿Te lamentas de algo que no hayas hecho aún en esta vida?

¡De no viajar! Es una vergüenza: con trabajos conozco la República Mexicana. Tengo hambre de viajar a otros países, conocer otras culturas. Mi objetivo: Japón.

 

De los errores cometidos, ¿cuál merece tu indulgencia?

¿Cometidos por mí?: haber cometido todos los errores que suelen cometer las mujeres que no tienen conciencia de su valía como mujer. Pero ese es el trampolín efectivo hacia el feminismo.

De los cometidos por otras personas… he perdonado prácticamente cualquier cosa, excepto que me mientan. La mentira me saca ronchas, te lo juro.

 

¿Cómo te gustaría morir?

El 90% de mis parientes han muerto mientras duermen. Dicen que es la mejor muerte, yo no estoy de acuerdo. Prefiero estar consciente de que me voy a morir. La muerte perfecta, si tal cosa existe, me parece, sería la de los viejitos que mueren precisamente de viejos y alcanzan a despedirse de sus hijos y sus nietos.

 

 

¿Cómo quisieras que te recuerden las generaciones posteriores o la historia?

Como una escritora que les dejó a sus lectores “algo” imborrable, aunque sea un minuto de carcajadas. También como “la trenzuda”, es decir, la que escribía divertidas narraciones sobre escritoras.

 

¿Cuál es tu lema o frase preferida?

La que más uso, que es tremendamente vulgar, se la heredé a mi papá, que cada vez que quería hacer algo y ni quien lo pelara, decía: “Al fin que no necesito vejigas para nadar”. Esa la digo todos, todos los días. Ya sé que es fea y poco profunda, pero es alentadora cuando uno se siente abandonado en un proyecto.

 

¿Cuáles serían los tres deseos que te gustaría se te concedieran?

-Conocer la voz de mi hija menor, que insiste en no querer hablar

-No tener que dedicarme a otra cosa para subsistir que no fueran mis proyectos literarios.

-Viajar a Japón con toda mi familia

 

Defínete con seis palabras por favor.

Perseverante (terca como una mula sería más exacto), sincera, trabajadora, antisolemne, leal y respetuosa.

 

 

 

 

 

Eve Gil (mera casualidad que se llame como las heroínas de Hitchcock y James Joyce), narradora, ensayista y periodista cultural, nació diez días antes del 2-de-Octubre-no-Se-Olvida, en las calles de Iturbide de Hermosillo, Sonora y fue una niña con severo déficit de atención y largas trenzas. Premio Nacional de Periodismo Fernando Benítez 1994 por el reportaje “La fortificación del ámbar maldito” que aborda el modus vivendi de unos poetas sonorenses autoungidos “malditos” que hicieron de la cantina El Pluma Blanca, por hoy “patrimonio del turismo cultural”, refugio a sus cuitas poético-alcohólicas. En 1993, siendo la peor de todas del segundo semestre de Letras Hispánicas de la UNISON, resultó ganadora del certamen único, convocado a manera de justa, “La Gran Novela Sonorense”, al que ni siquiera fue invitada (es una larga historia), con la novela erótico-política Hombres necios (ISC, 1996). En 1994 obtiene mención honorífica en el certamen Libro Sonorense, género dramaturgia, con el monólogo Electra masacrada, el cual abriría el Festival Internacional del Monólogo en marzo de 1995 y escandalizaría a las buenas (y malas) conciencias que consideraron subversivos a Sófocles y a Eurípides. En 1996 volvería a resultar ganadora del tradicional Concurso Libro Sonorense, género novela, con El suplicio de Adán. A raíz de la censura que recayó sobre este mismo trabajo, ya publicado, por considerársele “subversivo e insolente” (¡otra vez!), falto de respeto para con los caudillos sonorenses y la institución de la Iglesia Católica (aunque suene incongruente), fue vetado y embodegado durante el sexenio de López Nogales, sobreviviendo de milagro a una inundación. A raíz de este acto de censura, la autora opta por emigrar a la Ciudad de México. Fue becaria de Jóvenes Creadores del FONCA entre 1995-1996, y del FECAS de Sonora, también en la categoría de Jóvenes Creadores, entre 1993-94 y en la categoría Creadores con Trayectoria, entre 2004-05. En 2000 publica la novela Réquiem por una muñeca rota (Fondo Editorial Tierra Adentro). En 2001 obtiene mención honorífica en el Certamen Binacional de Novela “Border of Words” (no ganó por no ser suficientemente fronteriza y no citar a narcos famosos). En 2005 publica en España la novela Cenotafio de Beatriz (RD Editores, Sevilla, España). En 2006 gana el Certamen Nacional de Cuento Efraín Huerta con el libro de relatos Sueños de Lot, y ese mismo año vuelve a ganar el Concurso del Libro Sonorense, género ensayo, con el libro Jardines repentinos en el desierto. En 2008 publica su segundo libro de relatos, La reina baila hasta morir (Ediciones Sin Nombre, Ediciones Fósforo) y la novela de ciencia ficción Virtus (JUS). Ha colaborado en diversos medios de circulación nacional y tiene a su cargo la aromática columna “Charlas de café” de la revista Siempre! y un blog que es un himno a La trenza de Sor Juana: www.la-trenza-de-sor-juana.blogspot.com. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad del Claustro de Sor Juana.